El 16 de diciembre de 2011 es un día memorable para Marbella y San Pedro. Una joya arqueológica, que llevaba diecisiete siglos durmiendo, como decía el teniente alcalde Miguel Troyano, ha vuelto a renacer. Tras cuarto meses de intensos trabajos, ayer se terminaron las obras de rehabilitación del entorno de la basílica.

La importancia de la Basílica de la Vega del Mar radica en que nos muestra unos de los ejemplares más antiguos de iglesia cristiana en la península ibérica. A lo largo de siglo V, el poder romano había ido desapareciendo. A partir del año 552 hasta 613-615 d.C. la zona de la actual Marbella, como buena parte de la costa hispano-mediterránea, estaba bajo la influencia bizantina de fe cristiana.

El visitante que se acerca a la basílica puede subir a la nueva plataforma de madera, un mirador que permite una espléndida visión de la estructura de la propia basílica y las casi 200 tumbas que la rodean. Los arqueólogos datan las tumbas entre el siglo III y VIII d.C., lo que quiere decir que son anteriores, contemporáneas y posteriores a la basílica. La basílica tiene una planta rectangular con tres cuerpos, uno central y dos atrios laterales de acceso. Lo que llama la atención inmediatamente es que hay dos ábsides en los extremos.

En el interior de la basílica está el extraordinario baptisterio, por fin protegido por una gorda lámina de cristal de diseño vanguardista.

Los integrantes de la comunidad cristiana de entonces eran bautizados mediante la inmersión completa del cuerpo, y por ello esta singular pila bautismal tiene una profundidad de casi dos metros. Tiene forma de pez, el símbolo de los primeros cristianos, y de cruz, el símbolo del cristianismo actual. Hay tres escalones de entrada, la base y tres escalones de salida en la pila que suman siete, un número considerado mágico.

La puesta en valor de esta basílica única en España, ha sido posible gracias a los esfuerzos del Ayuntamiento de Marbella, particularmente de la delegada de cultura, Carmen Díaz, que luce el colgante de la Vega del Mar con orgullo.

También se debe agradecer el trabajo de Javier Olano de la Asociación Vega del Mar que durante años ha luchado por el reconocimiento de las ruinas arqueológicas de Marbella y su puesta en valor. Fue Javier quien ideó la iluminación nocturna.

Este último sábado del otoño del 2011 será también inolvidable, dado que el Diario Sur, el periódico más importante de la Provincia de Málaga, tal vez por primera vez en sus 75 años de existencia, dedicó la primera página a un evento cultural en San Pedro, la inauguración de las obras de acondicionamiento de la Basílica Vega del Mar.

Para Somos Marbella, la Vega del Mar simboliza un cambio en la sociedad de entonces, una apertura, un tipo de Glasnot, que abraza nuevos valores, y que el cristianismo primitivo divulgaba. Los cristianos de entonces eran solidarios, compartían en pan en la comunión y vivían en comunidad.

Pensamos que el distintivo de la pila bautismal debe convertirse en el símbolo de una Marbella más igualitaria y solidaria, una Marbella no sólo de lujo y derroche, sino de una ciudad más sostenible y menos egoísta.

Para más información: www.vegadelmar.org