Dolores Navarro es la presidenta de Mujeres en las Veredas, y conoce a fondo Sierra Blanca. Este macizo montañoso situado al Norte de Marbella es el que proporciona a la costa marbellí un microclima especial. Somos Marbella tuvo la gran oportunidad de entrevistar a Dolores, junto a sus compañeros Carmen y Juan. A pesar de haber vivido muchos años en Marbella, desconocíamos las actividades de las Mujeres en las Veredas. Dolores cuenta que ella conocía muy bien los senderos que llevaban a los lugares más recónditos de la sierra y que conectaban Marbella con los pueblos del entorno del macizo. Los senderos de la montaña eran como las calles de un pueblo. Durante un tiempo, ella dejó de caminar por esas rutas milenarias que los campesinos usaban a diario, y cuando un día volvió, descubrió que los caminos habían desaparecidos bajo la vegetación.

Dolores y unas amigas se unieron para rescatar este patrimonio perdido en las laderas sur de Sierra Blanca. Como inicialmente fueron tres amigas las que empezaron este proyecto, acordaron asociarse bajo el nombre de Mujeres en las Veredas. Hoy, la asociación cuenta con hombres y mujeres que rehabilitan los antiguos caminos que nuestros antepasados utilizaban para el aprovechamiento de los recursos de el macizo y para sus desplazamientos entre los lugares y pueblos. La recuperación de este patrimonio comenzó hace tan solo tres años, y hoy más de quince kilómetros de senderos han vuelto a renacer gracias a esta iniciativa ciudadana ejemplar.

Hasta hace unos cincuenta o sesenta años, los recursos naturales que se sacaban de  Sierra Blanca contribuían a la supervivencia de muchas personas. En la sierra vivían cabreros con sus cabras que aprovechaban los pastos del terreno, carboneros que hacían carbón para cocinar y cisco o picón para los braseros, caleros que cocían la piedra para hacer cal, etc. En la sierra se recolectaba el esparto (Stipa tenacissma) que se utilizaba para hacer pleita, cuerdas, calzados, espuertas, cerrones, etc., la palma (hoja del palmito, Chamaerops humilis) con el que se hacían cestos, cuencos con forma de bandejas y otros utensilios, se recogía la algarroba y se sembraba en cada pequeño lugar donde el terreno lo permitía. Las zonas más importante para la siembra eran el Llano del Juanar, el Llano de Puzla y la Cañada de Puerto Rico. Durante cientos de años, los manantiales de la Cañada de Puerto Rico han abastecido agua a la población de Marbella. Cuando surgió la industria del turismo en la costa, Sierra Blanca quedó desierta, pues las personas que trabajaba la tierra dejaron de cultivar, y sus caminos se perdieron bajo la vegetación. Mujeres en las Veredas están paulatinamente recuperando estos caminos, y rescatando del olvido los nombres de los caminos y lugares que los rodean.

Dolores y sus compañeros aman la sierra, y les dolía verla tan abandonada. Fue Dolores quien inició el proyecto cuando decidió meter unas herramientas en el maletero para empezar a abrir caminos. Sierra Blanca es tan hermosa, y está tan cerca, que no hace falta dar largos viajes  para estar en contacto con la belleza y el bienestar que la naturaleza ofrece. Desde el mismo centro de Marbella se puede subir a pie Puerto Rico, e incluso a la Cruz de Juanar. El primer domingo de Mayo peregrinos de todas las edades suben andando desde Marbella a la Cruz, donde el párroco de Ojén les da la bendición.

Una vez al mes, suben socios y voluntarios al monte, para rehabilitar los senderos, sin prisa, cada cual a su ritmo, con solidaridad, gozando del bienestar y de la armonía que la naturaleza proporciona al hombre. Algunos trabajan en tareas de limpieza, otros sólo andan, admirando la belleza natural. En Sierra Blanca hay 34 diferentes orquídeas salvajes y más sorprendente aún, siete plantas endémicas, que sólo existen en la Sierra Blanca, a pocos kilómetros de Marbella. Este dato es signinficativamente importante, especialmente si se compara con otros lugares, por ejemplo en todo el Reino Unido tan solo hay solo siete plantas endémicas. Sierra Blanca puede considerarse como un Arca de Noé de flora y fauna, como una formación geológica de gran interés y de un valor histórico considerable. En la sierra están las minas de hierro, de plomo, y calamina que daban de comer a muchos habitantes de Marbella y sus alrededores. Gracias a las Mujeres en las Veredas se está recuperando y protegiendo este patrimonio olvidado. Esta iniciativa está divulgando la conservación de la zona para que futuras generaciones puedan disfrutar de este rico e histórico paraje natural tan cercano a Marbella. En la página web de la asociación pueden darse de alta para recibir información periódica.

http://mujeresenlasveredas.blogspot.com/

Dolores Navarro is the president of the association of Mujeres en las Veredas which translates as women in the trails. She knows Sierra Blanca very well, which is the mountain range sheltering Marbella and giving it its unique microclimate.

Somos Marbella had the opportunity of interviewing Dolores and her companions, Carmen and Juan. Although we have lived in Marbella for many years, we learned a lot about Sierra Blanca and its hidden treasures. Until now, we were unaware of the initiative of Mujeres en las Veredas which started three years ago, when Dolores and a few friends wanted to hike in Sierra Blanca, but the trails that Dolores knew well from her youth were lost within the overgrown vegetation. These footpaths used to connect Marbella with surrounding hamlets and villages, and were as essential as streets in villages and towns.

Dolores and her lady friends decided to rescue this lost heritage, and since they were all women, they decided to call the initiative women in the trails. Today both women and men work together to clear these footpaths which were already in use before the Romans conquered Andalusia. Thanks to Dolores and her friends, about ten miles of footpaths have been recovered from oblivion in the south side of Sierra Blanca.

Until some fifty years ago, the resources provided by the natural environment were essential for the survival of the people of hamlets and villages. In Sierra Blanca goats feed on the meagre terrain, colliers produced carbon for Marbella’s stoves, caleros cooked lime to whitewash Marbella’s houses, and esparto grass was collected to be woven into baskets. Some areas allowed small scale farming, el Llano del Juanar, el Llano de Puzla, and the Cañada de Puerto Rico, particularly fertile thanks to its spring which had provided Marbella with fresh water for centuries.

When the tourist boom started in the sixties, peasants left for the coast to find an easier way of life, and the trails of Sierra Blanca were abandoned. Dolores and her friends are clearing these trails, yard by yard, which will allow Marbella’s residents to hike in a natural environment just a few miles outside the bustling centre of Marbella.

The members of Mujeres en las Veredas love Sierra Blanca, and it grieved them to see the sierra in such a dire state. The project started when Dolores decided to pack some tools in the boot of her car to start the clearing of the footpaths. Once a month, a group of around 15 people meet to clear a bit of footpath, thus recovering it for the citizens of Marbella. If you join them, there is no need to work, you can just walk along, enjoy nature and the deep sense of happiness associated with nature, exercise and fresh air. In Sierra Blanca alone there are 34 different wild orchids and seven endemic plants. It is surprising indeed, if you compare this figure to the UK, which has only seven endemic plants in all of its territory. Sierra Blanca is rich in flora and wild life and has a fascinating geology and a rich history. The iron ore mines, the lead and calamine mines of Sierra Blanca where big business a hundred years ago, and the blast furnaces near the village of Ojén produced iron ore which was sold in the UK.

The vegetation of the Sierra is so rich, so breathtakingly beautiful that many people find peace and happiness just a few miles away from Marbella. It is really easy to get there on foot; anyone can walk to Puerto Rico from the centre of Marbella, (a description is posted in our hiking routes section), and even climb from there to the Mirador de Junar and the Cruz de Juanar. On the first Sunday of May, many peregrines of all ages hike up to the Cruz de Juanar where the priest of the village of Ojen blesses them.

Visit the website, and if you fancy joining you will meet exceptional people and discover the hinterland of Marbella, full of beauty and peace. This is a community project which does not require any financial contributions.

http://mujeresenlasveredas.blogspot.com/